Conferencia Internacional APS: la cobertura sanitaria universal es el objetivo y la atención primaria de salud es el camino
Jueves,17 septiembre 2026Termina la 2ª Conferencia Internacional de Atención Primaria de Salud que ha tenido lugar en Tanzania con un mensaje claro: la cobertura sanitaria universal (CSU) es el objetivo y la Atención Primaria de Salud (APS) es el camino, pero solo si se resuelven tres nudos críticos: mayor financiación, mayor eficiencia operativa y una mayor calidad de atención para la población.
Arusha huele a café de las laderas del Kilimanjaro, a lluvia reciente caída y a salas de espera de madres con niños en brazos. En el Centro Internacional de Conferencias, entre ponencias sobre financiación, eficiencia y calidad, lo que más resonó fue la frase que se repitió a lo largo de toda la conferencia: “La cobertura sanitaria universal es el objetivo. La atención primaria de salud es el camino”. Pero esta vez, los participante de la conferencia le han puesto cifras, herramientas y, sobre todo, responsabilidades.
El resultado político más concreto ha sido un llamamiento de 10 puntos dirigido a gobiernos africanos para acelerar reformas de Atención Primaria de Salud y que se traduzcan en servicios de calidad y protección financiera, el “Arusha Call for Action”.
El acuerdo que pone el dinero donde debe estar
Lo primero que queda claro es que sin financiación sostenible no hay atención primaria que sostenga la cobertura universal. No basta con decir que la APS es prioritaria; hay que demostrarlo en las cuentas nacionales de salud. El llamamiento adoptado por los delegados pide a los países africanos aumentar la inversión doméstica en salud, reducir la dependencia de donantes para lo esencial y asegurar flujos estables que permitan planificar, no solo apagar fuegos. En definitiva, que los ministerios deben dejar de depender de proyectos verticales financiados por donantes para medicamentos básicos y programas concretos, y avanzar hacia pools de financiación y compra estratégica, que negocien mejor con proveedores, prioricen intervenciones de alto impacto y protejan a las familias del gasto catastrófico. En otras palabras: que una madre no tenga que elegir entre comprar antibióticos o pagar la escuela de sus hijos.
Por un lado, financiación como motor. Por otro lado, eficiencia como objetivo. El ejemplo tangible es la propia Tanzania, que presentó un tablero digital unificado para la atención primaria que conecta el registro de pacientes, la gestión financiera, el reporte de información, y el pago automatizado de incentivos a los trabajadores comunitarios de salud. Este detalle es importante, porque en muchos distritos los agentes comunitarios esperan meses para recibir sus incentivos, lo que mina su motivación y su capacidad para llegar a las familias más vulnerables. La eficiencia no es recortar sino organizar. Cadenas de suministro, producción local de medicamentos y vacunas cuando sea posible, y tablas de información que sirvan para tomar decisiones, no solo para rellenar indicadores.
Atención Primaria de calidad
En Arusha se insistió en que la APS debe medirse por resultados tangibles: menos muertes de madres y niños, fácil acceso, continuidad en los cuidados y confianza en el primer nivel. Para eso, el “Arusha Call for Action” pide estándares de calidad y supervisión en dispensarios, centros de salud y hospitales de distrito, así como participación comunitaria en la planificación y el monitoreo de los servicios.
Esto le otorga a las comunidades voz para organizar horarios o cómo se resuelven las quejas. Cuando las familias ven que su opinión cambia algo —que hay medicamentos, que las esperas se acortan, que el personal las trata con dignidad—, la confianza en la atención primaria se convierte en experiencia cotidiana.
Arusha Call for Action: 10 compromisos operativos
Los delegados adoptaron resoluciones que piden a los países africanos:
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Aumentar la financiación del sector salud con recursos domésticos, reduciendo la dependencia de donantes y asegurando flujos estables para la APS.
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Fortalecer las cadenas de suministro de productos sanitarios y apoyar la producción local de medicamentos, vacunas y materiales esenciales.
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Invertir en formación, retención y condiciones del personal sanitario, con énfasis en el primer nivel y en trabajadores comunitarios.
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Mejorar la calidad del servicio en los centros de salud, con estándares, supervisión y mecanismos de mejora continua.
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Desarrollar sistemas de información interoperables que conecten atención clínica, seguros de salud y vigilancia epidemiológica.
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Garantizar participación comunitaria en la planificación, ejecución y monitoreo de los servicios, para que respondan a necesidades reales.
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Mantener liderazgo político sostenido y reforzar la implementación y el seguimiento de políticas de CSU.
El documento deja claro que las declaraciones no son vinculantes; su valor dependerá de cómo se reflejen en presupuestos nacionales, compras estratégicas y sistemas de monitoreo.También quedó una advertencia importante: la tecnología mal diseñada o sin financiación puede cargar más al personal sanitario, en lugar de aligerar su trabajo. Por eso, se insistió en que la innovación vaya de la mano de formación, retención y condiciones dignas para el personal de salud.
La prueba de fuego son los presupuestos nacionales del próximo ejercicio, en los contratos de compra de medicamentos, en los salarios de los agentes comunitarios y en los indicadores de calidad que se publiquen y se discutan en los parlamentos. Si Arusha logra que esos números respalden la cobertura universal, entonces sí podremos decir que la atención primaria ha dejado de ser un eslogan para convertirse en el camino que las familias pueden recorrer con seguridad y dignidad para Tanzania, y un ejemplo a seguir en África. Un "sí se puede".
Foto de Agence de Presse Africaine, APAnews