06.05.2009
El derecho a la salud por un mundo más justo
El siglo XX fue un siglo de grandes avances, con un importante desarrollo científico, social y económico. Pero estas mejoras se han repartido de manera muy desigual. Los países en desarrollo soportan el 93% de la carga mundial de enfermedad, con datos especialmente críticos en África subsahariana.
El siglo XX fue un siglo de grandes avances, con un importante desarrollo científico, social y económico. Pero estas mejoras se han repartido de manera muy desigual. Los países en desarrollo soportan el 93% de la carga mundial de enfermedad, con datos especialmente críticos en África subsahariana.
Enfermedades como la malaria, la tuberculosis, el sida o el cólera, causen millones de muertes anualmente, afectando, principalmente, a países y personas con pocos recursos. Son las llamadas enfermedades de la pobreza, causa, pero principalmente consecuencia, de la falta de desarrollo humano. Porque, no nos engañemos, la gran enfermedad de la pobreza es la pobreza en sí misma. Mientras que en los países desarrollados las principales causas de muerte son las enfermedades no transmisibles, como el cáncer o los problemas cardiovasculares, en los países en vías de desarrollo lo son las enfermedades transmisibles, las afecciones maternas y perinatales y las carencias nutricionales.
Estas causas, generalmente, se pueden prevenir y tratar y responden a carencias en necesidades básicas como el acceso a agua potable y saneamiento, a una alimentación adecuada, y a los servicios básicos de salud. Y no olvidemos que en nuestro mundo globalizado tampoco los microbios conocen fronteras. La existencia en muchos países de condiciones sanitarias deficientes puede afectar, y mucho, la salud de todos y todas. Mejorar la salud de los países más pobres es mejorar la salud de todo el planeta.
Es preciso impulsar el desarrollo integral de todos los países, y eso implica cambios profundos en el modelo económico y comercial vigente. En cuanto a la salud, el fortalecimiento de la Atención Primaria de Salud, promoviendo la equidad y el acceso universal a los servicios básicos de salud, deviene imprescindible en la lucha por un mundo más justo, en el cual los Estados cumplan con su obligación de garantizar el derecho a la salud, reconocido como derecho humano en la Carta Universal de 1948.
Margarida Garcia Ruiz
Responsable de comunicación de medicusmundi Catalunya
*Publicado en catalán en el diario AVUI el 06/05/09 en el suplemento de Cooperación.





