22.12.2009
Pablo Fajardo: “Una sentencia contra la Chevron puede crear un precedente mundial sobre las petroleras, la salud y el medio ambiente”
Este abogado ecuatoriano de origen indígena, que nos visitó recientemente, ha puesto en un brete a una de las mayores multinacionales petroleras del mundo con un juicio que se fallará a principios de 2010.
Pablo Fajardo es un hombre menudo con fuerza interior. Su nombre aparece en Google asociado a una lucha que recuerda a la de David contra Goliat. Su rostro ha aparecido en los principales telediarios norteamericanos y es un personaje famoso en su país, Ecuador. Pero realmente Fajardo es la cara y la voz de los más de 30.000 indígenas que, organizados en el Frente de Defensa de la Amazonia, decidieron en 1993 iniciar una causa judicial por la dignidad de sus pueblos y los derechos humanos de las miles de personas que, según sus tesis, han sufrido daños irreparables en su salud por la actuación en esta zona de la selva de una de las empresa petroleras más importantes del mundo, la Chevron, antigua Texaco.
La multinacional niega los hechos y aporta sus pruebas, pero será el juez quien, a principios del 2010, dicte una sentencia que podría acarrear también indemnizaciones de más de 18.000 millones de euros. Sin embargo, no es el dinero lo está en juego. Son cosas más importantes como el encaje entre el capitalismo y el cambio climático, la globalización uniformadora y los pueblos indígenas, la emergente Latinoamérica con líderes como Correa y los todopoderosos EEUU...
Pero nada es blanco o negro (los quechuas llamaban precisamente “oro negro/yana curi” al petróleo), ya que la causa de Pablo Fajardo también ha recibido importantes apoyos en Norteamérica y en otras partes del mundo occidental preocupados por los derechos humanos y el cambio climático. Sting o Al Gore se encuentran entre las amistades de este joven de 37 años que creció en esta zona de la selva amazónica en el seno de una familia pobre y al que los reveses de la vida le llevaron a dar pasos adelante guiado por sus principios y su tesón.
Ha pasado de cortar maleza con un machete en una selva regada por hidrocarburos a pisar las moquetas de juzgados y platos de televisión, pero sin olvidar nunca de dónde viene y a dónde va. Por el camino, además de numerosas amenazas y problemas personales, se ha encontrado también con diferentes entidades y personas que, sin tener que compartir necesariamente todas sus tesis y palabras, han coincidido con su causa en algún momento. Entre ellos se encuentra medicusmundi . El informe Yana Curi , coordinado por Miguel San Sebastián y con colaboración de nuestra asociación, fue uno de los primeros estudios que se realizaron para estudiar una posible relación entre los vertidos de hidrocarburos y los altos índices de cáncer en la zona.
medicusmundi aragón lo invitó recientemente para presentar a nivel europeo la película Crude , de Joe Berlinger, y medicusmundi navarra también le acompañó en uno de sus viajes con mayor carga emotiva ya que, coincidiendo con ese estreno, se acercó a Pamplona a reencontrarse con varias personas que lo formaron cuando era sólo un adolescente y que canalizaron una ayuda económica de un pamplonés que permitió a Pablo estudiar Derecho y al que, por desgracia, no pudo conocer. Sin aquella beca quizá el potente gabinete de Chevrón dormiría más tranquilo, ya que hasta hoy nadie había llegado tan lejos en un pleito de este tipo. Eso ya es una victoria moral para muchos pueblos de la Amazonía.
Pablo, ¿para cuándo espera la sentencia?
Esperamos que se haga pública entre febrero y abril del próximo año. Hemos probado hasta la saciedad la existencia del daño ambiental, la responsabilidad de la compañía, y hemos cifrado el costo de la reparación. Expertos lo han estimado en más de 27.300 millones de dólares. La empresa, ante su desesperación más absoluta, intenta evitar la sentencia y obstruir la justicia.
Son ya casi 16 años de lucha judicial…
En 1993 se creó el Frente para la Defensa de la Amazonia, agrupación que reúne a 30.000 personas afectadas, de las 100.000 existentes, por la contaminación provocada durante cuarenta años. Entonces se planteó la acción legal ante las cortes de Nueva York. Tras nueve años, la compañía consiguió declarar incompetente a la justicia estadounidense y trasladar el caso a la ecuatoriana. Con el estudio de medicusmundi y nuestra realidad, planteamos la demanda en Ecuador en 2003, que esperamos que se resuelva ahora.
¿Qué buscáis en este proceso? El abogado de la compañía dice que sólo dinero….
Nosotros no estamos pidiendo dinero para ninguna persona o causa particular. Estamos pidiendo que Chevron pague el costo de la reparación de los daños. Lo que está claro es que la selva nunca volverá a ser la que era, pero se puede reparar limpiando las piscinas que siguen con hidrocarburos. Eso cuesta 27.300 millones de dólares según el peritaje imparcial del juicio. Luego está la parte humana y social. Hay un exceso de casos de cáncer que afectan a 2.000 personas y eso no se compra ni con todo el dinero del mundo. Nuestra exigencia es que se haga cargo del coste de la reparación ambiental. Quiero aclarar que no estamos en contra de la actividad petrolera, pero sí de las formas de extracción de petróleo, sacrificando vidas humanas y el ecosistema. Necesitamos reparar el daño: limpiar los ríos, los sedimentos de las aguas subterráneas, y que la población pueda tomar agua limpia y tratada. Queremos reconstruir el tejido social de los pueblos. Los científicos señalan que limpiar todo costará entre 20 y 30 años. Nunca volverá a los niveles anteriores, pero necesitamos dejar el área en unos parámetros que no representen riesgo para la vida de la gente. Creemos que al final se va a lograr justicia.
¿Cuáles han sido esos daños de los que hablas?
La vida de la gente en la zona es muy difícil por problemas económicos, por la exclusión. Para los pueblos indígenas la principal fuente de riqueza era el río. Hoy ya no puede ser así debido a los desechos tóxicos. Además, ha habido dos pueblos indígenas extinguidos y otros cinco en peligro. Se ha incrementado de forma muy notable la muerte por cáncer y leucemia, principalmente entre niños y mujeres. La empresa petrolera, entonces Texaco y ahora Chevron, obtuvo una concesión para extraer petróleo en 1964. Se le entregaron más de 1,4 millones de hectáreas; perforó 356 pozos en la zona e hizo una operación perversa: arrojó más de 18.000 galones de agua tóxica a los pantanos de la zona. Construyó 916 piscinas donde depositó los deshechos tóxicos, y quemó el gas que acompaña a las bolsas de petróleo de forma incompleta. La operación más perversa o criminal que puede darse.
La compañía niega estas acusaciones, al menos durante el periodo de su explotación que terminó en 1990…
Bueno, hay una admisión parcial de Chevron. Admiten que arrojaron toda el agua de producción en la selva ecuatoriana, unos 16.000 galones de agua tóxica; pero dicen que eso también lo hicieron en Alaska y Venezuela. Y dicen que para realizar las piscinas en las que arrojar los desechos utilizaron el modelo standard que usaban en otros lugares. Eso es mentira. En EEUU operaban con otras técnicas para no contaminar el ambiente, pero esas técnicas nunca las aplicaron en Ecuador. No tienen consideración por la vida de los indígenas. Nunca han admitido que sus tóxicos siguen causando efecto en la Amazonía 40 años después y que causan la muerte de mucha gente. Alegan que si hay un problema de salud es porque la gente no se lava las manos antes de comer. Lo cierto es que tenemos más de 80.000 resultados con índices tóxicos presentes en el suelo y el agua de la Amazonía, y casi 60.000 pertenecen a Texaco.
Volviendo a un plano más personal, has recibido varios premios importantes; entre ellos el Goldman, una especie de premio Nobel privado del Medio Ambiente, pero también has tenido que pagar caro tu compromiso…
Los premios los recojo yo, pero detrás de mí están las vidas de esas 30.000 personas, y son un altavoz de una causa que transciende al Ecuador, ya que puede sentar un precedente respecto a las actuaciones de las grandes petroleras y multinacionales en el mundo. Respecto a lo otro, sí que es cierto que tuve que desintegrar a toda mi familia, disgregarla por muchas partes para poder sobrevivir ya que sufríamos una persecución directa. Además, hace cuatro años uno de mis hermanos fue asesinado y torturado de forma salvaje. No se ha demostrado que la empresa tuviera algo que ver, pero tampoco lo contrario. Gracias a Dios, yo me he salvado en varias ocasiones, y por ello estoy aquí y puedo seguir luchando. Mi madre, ya anciana con más de 80 años, me pide que lo deje. Yo le pido perdón por el daño que le causo pero le digo que no voy a dejarlo. Hemos puesto parte de nuestra vida en esto y queremos que nuestros hijos y la comunidad vivan con dignidad.





