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Grandes historias, pequeñas cosas
Grandes historias, pequeñas cosas
Como sucede con muchas de las grandes historias, medicusmundi Asturias tuvo su origen en una cosa pequeña, casi inapreciable; la asociación española “Ayuda Médica Misional”, nacida en Cataluña, desaparecía para anexionarse a medicusmundi Internacional, dando lugar a la primera sede oficial de medicusmundi en nuestro país.
Imagen de los socios fundadores de medicusmundi Asturias
En Asturias, nada hubiera sido lo mismo si Luis Estrada, haciendo camino, como su apellido indica, no hubiera estado presente en la comisión fundacional creada en 1970 por un grupo de asturianos para trabajar en los países en vías de desarrollo. Estrada colaboraba entonces con las Obras Misioneras Diocesanas, que publicaban un modesto boletín informativo. “Fusiló”, (nunca recordaría de dónde) un artículo sobre medicusmundi que iba muy bien a la línea editorial de la hoja parroquial, y que germinó en su inquietud, curiosidad e iniciativa. No tardó en considerar la posibilidad de contactar con medicusmundi y establecer la organización en Asturias, y contó para ello con el apoyo incondicional de Llavona Figaredo, Eguiburu, Peña Arbesú (que ya eran socios de medicusmundi en Barcelona), Fernández, Mañana, Aza, De Miguel, Manuel González, el Padre Luis Legaspi, y el Dr. D. Ignacio Camblor Peruyero, que fue elegido presidente para dirigir la asociación en una labor de equipo. La implicación en el mundo que les tocó vivir, nacida de su profundo humanismo, tuvo comienzo en Burundi, el corazón de África. En 1970 se puso en marcha en Ntita, la colina olvidada, el Hospital “Asturias”, un dispensario que hacía hincapié en las necesidades de medicina preventiva, maternidad, pediatría, educación para la salud y formación de personal sanitario. Ríos de enfermedades inundaban uno de los países más conflictivos de la región de los Grandes Lagos, donde medicusmundi Asturias permaneció a lo largo de dos décadas. Había mucho trabajo por hacer allí.
La Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud de Alma Ata (Kazajistán, 1978) marca un antes y un después en la historia de la cooperación internacional, y cerró una etapa en la trayectoria de medicusmundi, constituyendo el evento de política de salud internacional más importante de la década de los 70. La conferencia fue organizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, y patrocinado por la entonces URSS. La síntesis de sus intenciones se expresa en la Declaración de Alma-Ata, subrayando la importancia de la atención primaria de salud como estrategia para alcanzar un mejor nivel de salud de los pueblos. Su lema fue "Salud para Todos en el año 2000". Los servicios de Cuidados de Salud Primarios se englobaron entonces dentro de una estrategia en la que las poblaciones locales tienen una participación activa y una responsabilidad central a la hora de afrontar los problemas y aplicar soluciones. Comenzó entonces un periodo de democratización y una sanidad basada en el respeto a las culturas y creencias de cada país, teniendo la comunidad la iniciativa en la toma de decisiones. Todos estos avances en las maneras de entender la cooperación internacional, y en la priorización de la participación comunitaria, tuvieron su influencia en el trabajo posterior de las Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo, y cómo no, en el de medicusmundi en Asturias, que fue desbrozando el camino, aprendiendo y aprehendiendo, y extendiendo sus acciones a diversos países del Sur; Malawi, Honduras, Nicaragua, Bolivia, microproyectos en Perú, Panamá, o el Congo, en esa constante lucha por el acceso universal a la salud bajo la creencia de que otro mundo es posible.




