19.01.2012
Un mundo enfermo de crisis
Aunque desde una perspectiva histórica la salud mundial ha mejorado sensiblemente en las últimas décadas, se mantiene, e incluso en ocasiones se incrementa, la brecha entre la salud de las poblaciones más enriquecidas y las más vulnerables.
Así comienza el Informe 2011 “ La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria“, elaborado por las ONGD medicusmundi , Médicos del Mundo y Prosalus, que también destaca los drásticos recortes que se están produciendo en la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), en nuestro país: el estudio destaca negativamente el descenso de 654 millones de dólares de la AOD española frente al comportamiento del resto de los países de su entorno, que situó la ayuda internacional en128.720 millones de dólares (un 7,5% de incremento). Dentro de estos recortes, la ayuda destinada a mejorar la salud de los más pobres, sufre una importante bajada y se sitúa en porcentajes del año 2006.
En el mismo sentido apunta el informe “ La ayuda española al desarrollo y los retos de salud global. Una receta para el cambio” elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona. Su autor principal, Gonzalo Fanjul, plantea cambiar un modelo de cooperación “más basado en el volumen del gasto que en la calidad de los programas” y aboga por aprovechar este momento para abordar una reforma en profundidad del sistema de cooperación “que mitigue el efecto de unos recortes en sí muy preocupantes”. Podéis leer más en su blog 3500 millones.
El mundo enferma y muchos de los avances obtenidos en materia de salud en los últimos años se tambalean debido a la crisis, utilizada como excusa para recortar los derechos de los más pobres. Un virus llamado crisis está debilitando cada vez más los sistemas públicos de salud en todo el mundo y cortando de raíz el crecimiento de los de los países más pobres.
Es ahora más que nunca cuando debemos apostar por la cooperación al desarrollo para no dejar en la cuneta a miles de personas que no han creado la crisis pero están sufriendo gravemente sus consecuencias, pagándola incluso con sus vidas. Y dentro de la cooperación, sectores como salud y educación deben tener un papel principal.
Una mayor eficacia en la ayuda es algo que las ONGD llevan reclamando años, pero ahora que se reducen los fondos resulta fundamental para luchar contra esa enfermedad llamada pobreza.
Escrito por Fran Vega.





